Cómo Preparar la Tierra para un Huerto

La jardinería es una práctica común llevada a cabo por el hombre, siendo un método de relajación y conexión con la naturaleza que permite no solo obtener beneficios para la salud sino adquirir frutos cultivados por sí misma, sanos, libres de químicos y en su propio hogar. El factor relevante en ello es el suelo empleado que permitirá tener éxito en la obtención de la especie vegetal deseada, en el siguiente artículo conoceremos cómo preparar la tierra para un huerto indicando las características principales a considerar.

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Cómo Preparar la Tierra para un Huerto

El suelo consiste en la zona de la superficie terrestre que se distribuye por todo el planeta tierra, se origina por la desintegración y alteración de las rocas y residuos de los seres vivos que con el pasar del tiempo se han compactado y asentado hasta crear la corteza terrestre. Puede ser conocida como tierra, suelo o superficie, es un tipo de lugar rico en materia orgánica, que permite la circulación de agua en su sistema y posee una acumulación de nutrientes y minerales; todo ello ha permitido el desarrollo de organismos vivos que han evolucionado la vida en todo el planeta.

Uno de sus puntos más relevantes es el crecimiento de las especies vegetales en su sistema superficial, donde han llegado a otorgar biodiversidad de flora por todo el planeta tierra, adaptándose a las diversas condiciones climáticas y tipos de suelos, otorgando variedad de especies en los ecosistemas como árboles, arbustos, pastos, entre otros. Representando una fuente relevante en la economía de todos los países  a tal punto de desarrollarse prácticas agrícolas para el cultivo de especies vegetales  ideales para consumo de la sociedad.

La agricultura se ha destacado desde el inicio de los tiempos donde el hombre lleva a cabo la siembra de semillas para el cultivo de frutas y vegetales que son parte de la dieta diaria de la humanidad. Para ser llevado a cabo las prácticas agrícolas de forma adecuada es necesario considerar los períodos entre el inicio de la siembra hasta la obtención de la cosecha; programando el uso adecuado del suelo, desarrollo del cultivo y la cosecha del producto. Mediante ello, se garantiza poder obtener el recurso de forma adecuada y sin deteriorar la superficie.

Debido a ello se han desarrollado sistemas de siembra de pequeñas dimensiones y controladas como los huertos, tienen por finalidad cosechar alimentos para el  consumo del hombre. Representan sistemas de fácil acceso para las personas y cultivo de especies vegetales que se obtienen con rapidez, por ello, en la actualidad son muy considerados en los hogares, zonas urbanas, proyectos escolares o con fines ecológicos. En estos casos se recomienda considerar el calendario para la siembra de las especies, obtención del producto y conservar las propiedades del suelo.

Para la elaboración de huertos es recomendable realizar la siembra durante los meses de abril, esto se debe a que el mes de abril es considerado el mes del renacer de la naturaleza, además que se destaca el inicio de la primavera una temporada de floración de la mayoría de las especies vegetales. Este representa un aspecto fundamental para preparar la tierra para el huerto, este tipo de temporada  permitirá que crezcan con fuerza y suficiente vigor. Es una actividad culinaria muy  buscada en la sociedad para consumo directo de alimentos y hobby.

preparar la tierra para un huerto

La preparación del suelo es un punto fundamental para el éxito del huerto, debido a que sus propiedades permitirán el desarrollo de las semillas que son sembradas en la superficie, el crecimiento radicular y el fortalecimiento de la planta al alcanzar altura. La tierra tiene propiedades nutritivas para las plantas pero se debe garantizar que estén libres de añadidos como malas hierbas e insectos, ya que la presencia de alguno de ellos o ambos puede arruinar la cosecha.

Pasos para Preparar la Tierra para el Huerto

El suelo representa un factor fundamental para el desarrollo de la vida en todo el planeta tierra, permite la distribución de las especies vegetales por todo el globo terráqueo. Permite el desarrollo de actividades que conectan con la naturaleza y el medio ambiente, como la siembra y la jardinería, prácticas muy destacadas desde la antigüedad debido a que permite involucrar el entorno natural en casa y jardines e incluso en apartamentos y pequeños hogares ubicados en zonas urbanas.

Por ello, se destaca la importancia de preparar el suelo en que se van a llevar a cabo estas prácticas, acondicionarlo para las siembras como en macetas o mesas de cultivos; en caso de preparar un huerto se mantiene con el mismo principio para ser desarrollado, tomando en cuenta la temporada en que sean sembrados las semillas. Existen otros factores que influyen en el año como el frío, lluvia, abundancia de riegos, entre otros que influyen en el éxito de la siembra.

Se debe destacar que el suelo está compuesto de diversos nutrientes que favorecen a la planta pero al estar constantemente sometidas a cambios climáticos drásticos o mal cuidado de la tierra, puede provocar la compactación de la misma e impidiendo la circulación del agua y del aire, tomando en cuenta el desgaste de nutrientes por la continua siembra. Debido a ello se debe tener una preparación adecuada de la superficie consecutivamente para mantenerla en condiciones ideales y sanas para su cultivo. A continuación destacaremos el paso a paso para su ideal uso:

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Identificar el tipo de Terreno

La selección de terreno y lugar para ejecutar el cultivo y preparación del huerto, representa el punto de inicio e importante como cualquier otra actividad derivada. Lo primero es conocer los tipos de suelos que existen, identificando cuál es el más apropiado para el tipo de siembra que se ejecutará; destacando el equilibrio entre el suelo, condiciones climáticas y especie vegetal. Por lo tanto los principales tipos de suelos que existen son los siguientes a destacar:

  • Tierra Arenosa

Consiste al tipo de suelo con partículas más grandes en comparación al resto, son ásperos y secos, debido a las diferencias de dimensiones entre las partículas se encuentran separadas entre sí, por lo que provoca que no retengan el agua y la evacuen con mayor rapidez, debido a esta característica permite un elevada oxigenación otorgándole a las raíces la particularidad de drenaje, reteniendo la temperatura ideal principalmente en las temperaturas cálidas que conservan sus mejores condiciones.

No son considerados de mejor calidad para la agricultura debido a su baja capacidad en retener el agua que provoca el arrastre de los nutrientes y el empobrecimiento de algunos suelos. Este tipo de suelo no le otorga oportunidad a las plantas de aprovechar los minerales presentes de forma eficiente, por lo que es empleada para aquellas especies más resistentes y rústicas, no necesitan alto contenido nutricional, tales como los árboles como los pinos, cipreses, entre otros.

  • Tierra Arcillosa

Es un tipo de suelo que se encuentras compuesto por granos finos de color amarillo, aproximadamente poseen un 45% de arcilla, una sustancia que puede retener suficiente agua en abundancia a tal punta de generar charcos. Son conocidos como suelos pesados con gran capacidad de almacenar agua y por ende también los nutrientes presentes, convirtiéndolo en potencialmente fértiles.

La estructura interna de este tipo de suelo es muy relevante, ya que los nutrientes están unidos a los minerales arcillosos del suelo, además de destacar la atracción capilar entre las partículas, provocando que pequeños espacios entre las partículas de arcillas, este hecho es el causante de su gran retención de agua y nutrientes pero dificultando su drenaje y por lo tanto provocando que se encharquen, compactan con facilidad y se enloden rápidamente; todo esto dificulta la oxigenación del suelo y la salud de las raíces.

Este tipo de suelo es muy afectado en las temporadas de temperaturas drásticas, como en tiempo de primavera debido a su acumulación de agua tardan en calentarse  y algunas plantas se ven afectadas, en verano pueden hornearse con facilidad  y provocando que se grieten. Este tipo de suelo amerita un gran reto en la jardinería pero son los más recomendados por su alto contenido nutricional.

Al momento de elaborar un huerto se debe considerar el tipo de suelo, en caso de desconocer su naturaleza se pueden aplicar técnicas básicas como el tacto permitirá evaluar su textura, otra opción es humedecerlo para ver cómo se comporta. En los huertos comunes se busca encontrar un equilibrio ideal entre el suelo arenoso y arcilloso, de forma natural es difícil de encontrarlo de esta manera, por lo que son mezclados con arlita, perlita o fibra de coco. Lo ideal es sacar el mayor provecho de ambos tipos de suelos.

Eliminar la Maleza

Las malezas se consideran como un conjunto de plantas que aparecen de forma natural en diversos terrenos donde se llevan a cabo siembras o especies de cultivos. Consiste en la aglomeración de arbusto o la proliferación de malas hierbas que crecen junto a las especies cultivadas por el hombre en jardines, campos de agricultura o terrenos, influyendo de forma negativa en que se desarrollen con normalidad.

Es normal observar en los huertos la presencia de maleza junto a las especies vegetales de interés, antes de llevar a cabo cualquier tipo de labor e incluso antes de preparar el suelo del huerto, se debe eliminar las plantas no deseadas en nuestro terreno, debido que roban los recursos necesario como agua, nutrientes y minerales de las especies vegetales que están siendo cultivadas.  Por ello, se debe tener el conocimiento adecuado para lograr erradicar las malas hierbas, siendo lo ideal para obtener plantas sanas en el tiempo correspondiente.

Se recomienda no emplear químicos para eliminar las malas hierbas, esto se debe primero que todo que los productos obtenidos  son para el consumo humano y pueden alterar su condición normal. Además puede llegar alterar la propiedad del suelo, modificando los nutrientes que son absorbidos por medio de la raíz. El método más eficaz es extraerlos de forma manual, eliminando sus raíces para evitar su continuo crecimiento y su posible reproducción.

Cabe destacar que las malas hierbas nunca son erradicadas en su totalidad de los huertos de cultivos, ya que surgen por los organismos presentes en el suelo, normalmente luego de regar comiencen a surgir nuevamente. Lo recomendable es esperar el tiempo correcto para arrancarlas, esperando el momento que no tengan la fuerza suficiente para extraer su raíz siendo arraigadas en las condiciones adecuadas.

Airear y Mullir

Parte del tratamiento que se debe ejecutar para los suelos es llegar a considerar si están en condiciones óptimas, lo general es que no debe estar seca evitando que al ser labradas se levante exceso de polvo o provocar acumulaciones de tierra apelmazada.  En caso de estar muy húmeda la tierra se compactara y se acumulara en la herramienta en que sea tratada. Por lo que se recomienda airear y mullir, consiste en remover el suelo empleando una pala sin invertirlo y alterar sus condiciones microbiológicas.

Estas dos labores se encargan de permitir la oxigenación y renovación de la tierra, para llevar a cabo esta acción se debe encontrar húmeda. Lo recomendable es que sea mojada a conciencia por varios días, de esta manera se prepara para este tratamiento de airear y mullir; trabajando la tierra con facilidad y maleabilidad, ya que no ofrecerá resistencia, en caso de llegar a encontrar terrones de tierra significa que debe ser humedecida nuevamente.

El tratamiento de airear y mullir puede ser llevado a cabo de varias maneras, el procedimiento más seguido es el de cavar un hueco de aproximadamente veinte a veinticinco centímetros en la zona de cultivo, primero que todo se debe retirar la tierra que complete dicha zona, luego allí se debe mezclar la tierra con el compost sustancia orgánica que es sometida previamente a procesos biológicos que son controlados con oxidación y son los encargados de enriquecer los suelos de nutrientes y minerales extras.

En ocasiones este tipo de práctica puede llegar a ser muy invasiva y alterar las estructuras de los suelos, por lo que se debe realizar con suficiente paciencia, donde se debe clavar una pala con la misma profundidad del anterior aproximadamente veinte a veinticinco centímetros, además debe ser separada la tierra  con laterales que permitan poder extraer todo con una pala. Toda esta operación será ejecutada cada diez centímetros hasta tener suficiente suelo sobre el huerto y posea la forma eficaz y deseada.

Toda la tierra que fue separada y mezclada con el compost debe ser colocada sobre la superficie del huerto o terreno seleccionado donde serán plantadas todas las especies vegetales.

Allanar el Terreno

El terreno seleccionado debe poseer las condiciones adecuadas para ser considerado un huerto, con regularidad es una sección de superficie donde se realizarán cultivo pequeños de vegetales y hortalizas que son consumidos directamente por el hombre, por lo que se debe considerar las mejores condiciones que conserven de forma ideal la siembra de las plantas presentes.

Una vez se haya realizado la mezcla del suelo con compost o fertilizante seleccionado, se procede en allanar el terreno, consiste en rellenar todas las secciones del mismo hasta que tenga el mismo nivel y estructura. Tiene por principal objetivo que el suelo del huerto sea presentado con un aspecto fino y refinado, ofreciendo una textura suave y agradable; en caso de haber sido aireado la tierra correctamente, no se encontraran terrones de tierra, si llegase a encontrarse alguno se deben deshacer en el momento de ser allanados.

Abonar y Enriquecer el suelo del huerto

El abono es un material orgánico o inorgánico que posee nutrientes y minerales que son asimilados por las plantas, tienen por finalidad enriquecer los suelos en que sean aplicados, mejorando la calidad del sustrato, estimulando el crecimiento vegetativo y manteniendo las propiedades naturales del suelo. En la actualidad es muy común emplear este tipo de sustancia en los campos agrícolas o pequeños huertos ubicados en los hogares.

A pesar que el suelo fue enriquecido previamente con el compost, nunca está de más proveer más nutrientes que permitirán a la capa superficial del suelo que se encuentre en contacto con los diferentes elementos como lluvias, tormentas, riegos excesivos, exposición a los rayos solares, entre otros. Permitiendo crear un sistema de protección que evitará que penetre en el sustrato y conservando sus condiciones ideales, por ello, es recomendable aportar la materia orgánica necesaria para enriquecer el suelo.

En esta etapa se recomienda aportar una nueva capa de compost o abonos orgánicos como humus de lombriz o estiércol, otorgándole las suficientes propiedades para que el huerto se mantenga en las condiciones apropiadas para realizar los cultivos.

Cultivos en el Huerto

Una vez estén listos los tratamientos del suelo y preparado el huerto con las condiciones ideales, se puede iniciar el cultivo de las plantas deseadas, ya sea hortalizas, legumbres, vegetales, frutas que son muy buscadas por la sociedad debido a su consumo diario. Además se permite la agradable experiencia de verlos crecer y observar el fruto de su trabajo, ofreciendo con ello productos sanos con sabores auténticos que son cultivados por cada uno.

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