¿Qué es la Ortiga? Características y Beneficios

La Ortiga es una planta con grandes bondades para el ser humano y para la vegetación misma. Gracias a sus múltiples propiedades conocidas desde la antigüedad, actualmente reviste especial importancia en la medicina alternativa. Además, cuenta con el respaldo de algunas investigaciones científicas. En tal sentido, te invitamos a leer este interesante artículo para que tengas más información al respecto.

ORTIGA

La Ortiga

La Ortiga es un tipo de vegetación que se encuentra agrupada dentro de una categoría denominada Urtica, proveniente de Europa y muy difundida en América Central y Suramérica. Habitualmente crece como maleza abundante entre 1 y 1,5 metros de alto, se le reconoce por ser una planta perenne densamente cubierta de pelos urticantes con hojas de hasta 12 centímetros con bordes aserrados que concentran muchos minerales. Sus raíces son gruesas y su tallo es cuadrangular y acanalado, además da flores diminutas verde amarillentas durante los últimos meses del año.

Otras de sus características es que se desarrolla en suelos húmedos y ricos en nitrógeno. Se le consigue fácilmente en jardines y suelen proliferar en terrenos baldíos, al borde de terraplenes y vertederos. A su vez, es una planta que fortifica y estimula la flora microbiana de la tierra y la vegetación misma, acelera el compostaje, refuerza las plantas, suple la carencia de sales minerales de algunos suelos y ayuda al proceso de fotosíntesis de su entorno.

Beneficios

Se trata de una planta que brinda muchos beneficios a nivel de salud, tanto es así que se utiliza para combatir los alérgenos gracias a sus propiedades antihistamínicas y se le valora por ser un agente antinflamatorio de las afecciones de la piel, nariz, ojos, vías respiratorias y aparato digestivo. Puede proporcionar un alivio rápido de síntomas como la congestión nasal, tos, estornudos, picazón y malestares estomacales. Por estas razones y muchas más a continuación, presentamos los componentes químicos que se encuentran en cada una de sus partes.

En sus hojas se encuentra la clorofila, carotenoides, flavonoides, ácidos orgánicos, calcio, hierro, potasio, fósforo, zinc, sílice y las vitaminas a, b, c y k. También contienen mucílagos, escopoletosido y el sitosterol. En los pelos vegetales tiene la acetilcolina, histamina y serotonina. Asimismo, en las raíces se encuentran presentes los taninos, titosteroles, ceramidas, fenilpropanos, ligninas, entre otros componentes. Sus ácidos orgánicos y la clorofila le atribuyen bondades diuréticas, facilitando que el organismo libere las toxinas que llegan a causar tanto daño.

Posee propiedades bactericidas que resultan favorables en caso de afecciones en la piel. Aunado a esto, las secretinas con que cuentan contribuyen al buen funcionamiento de los intestinos, el páncreas y el hígado. Entre sus aportes medicinales también se encuentra su capacidad depurativa, además de ser astringente, hemostático, mineralizante y estimulante del sistema circulatorio. Hay quienes la ingieren en infusiones o en jugos para las afecciones de las vías urinarias, sangrado interno o externo, tratamiento de la anemia, reumatismo y los problemas de gota.

También se puede cocinar para usar como aplicaciones locales o baños para aliviar malestares. Esta planta es considerada ideal para revertir los problemas relacionados con el cuero cabelludo debido a la aparición de caspas y caídas del cabello, por lo que se puede potenciar sus resultados al combinarla con hojas de romero y toronjil. Es importante destacar, que el uso de esta planta arbustiva ha tenido reconocimientos científicos ante sus efectos en el mejoramiento de las afecciones renales y prostáticas. De igual manera, en fitoterapia clínica se emplea como drenador hepático y diurético de tipo volumétrico y eliminador de ácido úrico.

Aspectos sobre el cultivo de la Ortiga

Este tipo de planta tiene una gran capacidad para cultivarse en cualquier lugar independientemente del clima. Aunque se recomienda que esté en un ambiente entre 17 y 27 grados, sabiendo que un nivel de temperatura más alto sería fatal para él. Para optimizar su evolución es recomendable cultivarlo en semisombra, evitando la exposición directa al sol. Cabe destacar también que a la hora de plantar ortigas, esta planta necesita humedad, ya que no le gusta el clima seco. Aunque tiene un suelo rico en nutrientes, puede sobrevivir a la sequía durante algún tiempo, pero no se recomienda.

El suelo a utilizar es un punto muy importante para su cultivo, pues debe contener un alto porcentaje de nutrientes. Es por ello, que el fertilizante es de suma importancia, ya que necesita suelos extremadamente fértiles con alta presencia de nitrógeno y fosfatos. La materia orgánica nitrogenada tiene efectos directos y positivos sobre el crecimiento de las ortigas. El compostaje con lombrices de tierra es una parte esencial de la fertilización del suelo, ya que debe hacerse cada 4 meses.

Procedimiento para cultivarla

Cabe destacar que, es una vegetación con un proceso de desarrollo muy corto. En el caso de que las condiciones sean óptimas, es decir, tenga suelo fértil, con buen fertilizante y un correcto drenaje, este plazo será de 45 días, también es importante dejar esta planta en el medio sombra. Si tienes una planta ya desarrollada, para obtener las semillas necesitas cortar las flores cuando estén secas. Lo notarás por su coloración oscura. Aunque puedes quitarlos primero y dejarlos secar en el ambiente, esto es lo más recomendable.

Una vez retiradas, debes agitar las flores ligeramente para que se caigan las semillas. Después de eso, debe colocarlo en un recipiente poco profundo, en un suelo ya fertilizado, antes de plantarlo en el lugar final. También debes tener en cuenta que pocas semillas germinan, por lo que debes usar varias semillas por maceta. De tal manera, vas a necesitar cubrirlos con una fina capa de tierra. Como dato adicional, este recipiente debe ubicarse en un lugar con un ambiente cálido y oscuro.

ORTIGA

La semilla comenzará a germinar después de la primera semana. Cuando los brotes están listos, se trasplantan directamente al suelo o a la maceta donde crecerán. Recuerde que las macetas deben estar en una posición semi-sombreada. Si elige trasplantar directamente al suelo, el espacio entre los brotes debe ser de 30 centímetros. Aunque su cultivo se tiene que realizar preferentemente en macetas, con el fin de controlar el crecimiento de la ortiga, por ser una planta muy invasiva. Una vez trasplantados los brotes, podemos cubrirlos con tierra de abono y regarlos para ayudar a reducir el estrés del trasplante.

Mantenimiento

Si está cultivando ortigas, debe tener cuidado al manipularlas y tomar ciertas precauciones. Es recomendable, y obligatorio en algún momento, utilizar guantes de cuero cuando entre en contacto con la planta. Esto evitará tocar las hojas ya que esto puede causar erupciones y un dolor agudo en la piel. Si entra en contacto con la ortiga, puede neutralizar el dolor o las erupciones con una mezcla de bicarbonato de sodio y agua. Una vez que la ortiga está cocida o seca, estos problemas ya no ocurren.

Riego y poda: Al trasplantar, es sumamente importante regar abundantemente y mantener esta periodicidad en las primeras etapas de crecimiento. El riego posterior debe realizarse para mantener la tierra húmeda. Por otro lado, en cuanto al proceso de poda, se puede mencionar que este tipo de vegetación no es muy exigente. Sin embargo, deberá cortar y quitar las hojas marchitas para favorecer su desarrollo.

Lucha contra plagas y enfermedades: la planta se distingue por su resistencia a plagas y enfermedades gracias a sus principios activos. Más bien, la ortiga se usa como insecticida biológico para proteger sus otros cultivos de la propagación de plagas y prevenir la aparición de enfermedades. Para preparar este insecticida se necesitan 10 litros de agua y 1 kilogramo de ortigas. La mezcla debe dejarse fermentar durante 5 días. Una vez finalizado el proceso de fermentación, utilizando un pulverizador, podrás aplicarlos a todos tus cultivos con la preparación.

Cosecha: este proceso se realiza después de que la planta haya florecido, aunque también puede hacerlo a principios de la primavera o principios del otoño. Además, hay que tener en cuenta que solo se deben recolectar las hojas más tiernas. Están en lo más alto de la fábrica. Las raíces de los ejemplares más jóvenes se pueden recolectar a finales del otoño. Se puede cosechar y usar fresco, o sus hojas se pueden almacenar en un lugar seco para comenzar el proceso de secado.

ORTIGA

Tipos

Varios especialistas en la materia señalan que a la fecha existe una gran variedad de especies de esta planta en el mundo. Algunos de ellos se explicarán a continuación. La ortiguilla, es una hierba de la familia de las urticáceas, se encuentra en todo el territorio que comprende respectivamente las fronteras norte y sur de México y Estados Unidos. La zona de desarrollo de este arbusto se caracteriza por laderas boscosas, tierras alteradas, riberas de ríos y lagos y prados; en suelo rico y húmedo.

También está el ongaonga, que es un arbusto perenne, originario de Nueva Zelanda, donde crece en los bosques y llanuras costeras de la isla sur a 35 ° de latitud. Sus hojas son peludas y espinosas; el menor contacto puede producir un doloroso pinchazo que dura varios días. Ha habido casos de muerte por contacto masivo con ellos, tanto en humanos como en perros y caballos. Puede alcanzar los 5 metros de altura y según los expertos es la principal fuente de alimento para las larvas de la mariposa almirante roja.

Otro ejemplar que se puede mencionar es la Urtica incisa, una planta herbácea perenne que es originaria de la selva tropical del suroeste de Australia y que también se encuentra en las montañas andinas colombianas. Es un arbusto con hojas triangulares y opuestas de 5 a 12 cm de largo y bordes dentados. Los indígenas comen las hojas después de cocinarlas entre piedras calientes. Se considera una vegetación agradable con la cual los colonos elaboraban un tónico para «purificar la sangre».

A su vez, está la denominada membrana, que es una especie importante de este gran grupo de plantas, autóctonas de la región mediterránea. Podemos decir que es una planta anual, generalmente monoica, que presenta racimos masculinos simples, de eje ancho y hojas con solo pelos punzantes. Generalmente es una planta nitrofílica ruderal que se establece en cultivos, caminos y terrenos baldíos con un poco de humedad y sombra. Se encuentra a una altura de 190 a 1000 metros.

Por otro lado, está el urens, que es una hierba de hoja perenne, rama cuadrangular, hojas opuestas grandes y con flores lilas. Florece de otoño a primavera y da frutos en esta misma estación. La característica más conocida de esta planta es la presencia de pelos punzantes cuyo líquido cáustico (acetilcolina) produce irritación con picor intenso en la piel al tocarlo. También se le puede llamar achume, moheña, pica mano, picasarna, ronchona, yerba del ciego.

ORTIGA

Finalmente, podemos mencionar la romana, una planta anual que puede llegar a medir un metro de altura, monoica y picante. Hojas opuestas, base en forma de corazón. Pecíolo casi tan largo como la hoja y con borde dentado. Nervios inferiores muy prominentes, a menudo algo pilosos. Posee 4 estipulaciones en cada nudo con pequeñas flores. El macho con 4 sépalos verdosos y con tricomas y 4 estambres forman racimos sobre un eje ramificado. La hembra en inflorescencias esféricas pediculadas, ligeramente más grandes que un guisante con 2 sépalos grandes y 2 pequeños y un ovario. Los sépalos son gruesos y vellosos.

Historia de la Ortiga

Es una planta trascendente que se ha utilizado como remedio desde tiempos inmemoriales. En Suiza, se han encontrado restos que datan del siglo III a. C. en yacimientos lacustres del período neolítico. Las civilizaciones Helenas lo llamaban «acalyphe» y el latín «urtica» que significa «quemar», porque los pelos de la ortiga pican y arden por el veneno inofensivo que desprende la planta cuando entra en contacto con ella la piel. Dioscórides apreció particularmente las virtudes de la planta y describió su uso en detalle.

En la Edad Media fueron reconocidos por sus propiedades terapéuticas, así como por su excelente composición nutricional. Durante un tiempo, el poder picante de las hojas excedió sus beneficios: se clasificaron como malas hierbas y se pasó por alto su uso en la medicina herbal. Sin embargo, la situación ahora ha cambiado. En los últimos años, los avances científicos han confirmado y demostrado el fuerte potencial terapéutico de las ortigas. Están de vuelta en escena y son de gran interés para la comunidad científica.

Infusión de Ortiga

Uno de los usos más habituales que se le da a la planta es para preparar infusiones a través de sus hojas frescas o también pueden ser hojas secas, ya que el resultado no varía. Agrega una cucharadita de las hojas mencionadas y agrega unos 200 ml de agua caliente. Después de eso, los componentes se dejan mezclar durante unos 5 minutos, para poder saborear este rico té de ortiga, listo para beber. Los profesionales recomiendan tomar unas dos tazas de esta dosis al día y hacerlo especialmente antes de comer.

La Ortiga en diferentes países

En la zona caribeña de Colombia y en algunas islas se le conoce como «pringamoza», al igual que en el occidente del país venezolano, aunque en el este del mencionado país se le denomina como Guaritoto. En algunas partes de Suramérica se consume en ensaladas. Por su parte, en Teruel (España) se le llama las «picas», mientras que en el resto de Aragón se la conoce como «chordica» y es muy utilizada también al norte de la península ibérica. A su vez, en Paraguay la identifican como Pyno y es común que la ingieran por ser una efectiva infusión reparadora al combinarla con su tradicional bebida el tereré.

La ortiga en El Salvador y en Guatemala se le llama «chichicaste». Esta planta es mencionada dentro de las expresiones populares en algunos países latinoamericanos donde de manera humorística, cuando alguien tiene mal comportamiento le dicen: «Te daré una limpia o pela (azota) con un palo de pegajoso». Para luchar contra el roce con la planta: En el Pirineo se frotan las zonas dañadas con hojas de arroz, pardal o paret. En otros lugares se utilizan hojas de malva, frecuentes y fáciles de identificar. Según la creencia popular el orine hace crecer a la ortiga.

Actualmente, entre los usos de la planta para la medicina homeopática, se cita el látigo con ortigas para tratar el lumbago, como ocurría en la antigüedad. También se dice que en la antigua Roma, se azotaba un manojo de ortigas debajo del ombligo, los riñones y las nalgas a los hombres (especialmente a los ancianos), para devolverles el vigor perdido, igual ocurre cuando los campesinos quieren incubar los huevos de gallinas, los azotan con la planta fresca en el envés.

El médico y alquimista del siglo XVI Paracelso recomendó recogerlo cuando la luna está en la constelación de Escorpio y usarlo por valor y atrevimiento. También se dice que él podría saber si una persona enferma moriría o saldría de su enfermedad si colocaba hojas de ortiga en la orina del paciente y las dejaba durante un día completo. Si las hojas se secaban, es casi seguro que el paciente moriría, si permanecían verdes, sobreviviría.

También se utiliza como materia prima para la extracción de clorofila en procesos industriales, para la producción de pulpa de papel, como tinte para teñir tejidos y como fuente de fibras textiles para la producción de cuerdas, redes, velas de barco y ropa. Este último uso data de la Primera Guerra Mundial ya que las fibras más comunes eran escasas. En la ciudad mexicana de Coatzintla, la ortiga se usa cada Semana Santa para la «carrera de los judíos».

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